Cristiana sepultura a controvertida reforma a la JEP propuesta por el Uribismo

Esta es la historia de cómo el Centro Democrático se quedó sin votos para crear salas especiales para el juzgamiento de militares. Los congresistas de la U y la oposición desparecieron a la hora de votar. Lo mismo que hacía el urbismo en épocas de Juan Manuel Santos.

Durante los cuatro años del segundo gobierno de Juan Manuel Santos, los congresistas del Centro Democrático fueron reiterativos en una estrategia, que aunque legal, no dejaba de ser considerada una artimaña política para buscar el fracaso de los proyectos y reformas para implementar los acuerdos de paz firmados con las Farc. Como no tenían mayorías para oponerse, se salían del recinto a la hora de la votación para desbaratar el quorum. La estrategia, sin embargo, nunca les dio resultado.

Pero como ahora el uribismo no es oposición sino bancada de gobierno, fueron víctimas de su propia medicina. Con esa misma estrategia la reforma constitucional que pretendía crear salas especiales para el juzgamiento de militares en la Jurisdicción Especial para la Paz, y que fue impulsada por Álvaro Uribe y Germán Vargas Lleras (jefe natural de Cambio Radical), quedó herida de muerte apenas en el primero de los ocho debates que necesita para su aprobación. Los congresistas de la U y la oposición se salieron del recinto de la comisión primera del Senado cuando se abrió el registro para votar el proyecto. Consecuencia, la controvertida reforma a la JEP no fue aprobada y está a las puertas de su cristiana sepultura, como se suele decir en el Capitolio.

El director de orquesta de esta estrategia fue el senador Roy Barreras (la U) que desde el momento en que la reforma a la JEP comenzó su trámite en el Congreso armó un frente de oposición a la iniciativa. El plan diseñado por el congresista incluía largas intervenciones, proposiciones para modificar el texto del proyecto, y solicitudes para adelantar audiencias públicas, todo con el propósito para dilatar la discusión y dejarla sin margen de tiempo, más aún cuando faltan 52 días para que el Congreso salga a vacaciones, y hacer imposible que la reforma supere los cuatro debates (dos en Senado y dos en Cámara) que necesita surtir antes del 16 de diciembre y llegar con vida al primer semestre del 2019.

El plan de Barreras dio sus primeros frutos el martes y el miércoles, pues consiguió prolongar el debate a tal punto que en ninguno de las dos sesiones se pudo votar el proyecto. Tras los dos intentos fallidos, la comisión primera volvió a ser citada a las 8 de la mañana de este jueves, con el propósito exclusivo de votar. Como ya había sido declarada la suficiente ilustración frente al proyecto, lo único que correspondía era dirimir el pulso para aprobar o archivar la iniciativa.

La votación fue antecedida por un intenso lobby, que tras bambalinas y con teléfono en mano dirigió el propio Álvaro Uribe. Cuando se abrió el registro para la votación, se encontraban presentes en el recinto 15 de los 22 senadores, se necesitaban mínimo 11 para someter el proyecto a votación.

Entre los senadores asistentes, el uribismo tenía ocho votos para aprobar el proyecto: los de Paloma Valencia (ponente del proyecto), Santiago Valencia, María Fernanda Cabal, Eduardo Enríquez Maya, Esperanza Andrade, Juan Carlos García y Germán Varón.

Por esa razón, Barreras, Roosvelt Rodríguez, Armando Benedetti, Angélica Lozano, Alexander López, Rodrigo Lara y Temístocles Ortega desparecieron del recinto, y con su ausencia se desbarató el quorum, por lo que la comisión primera dejó moribundo el proyecto de reforma de la JEP.

Las senadoras Paloma Valencia y María Fernanda Cabal también se salieron del recinto, pero para buscar a los evadidos y suplicarles que regresaran para que el proyecto fuera aprobado. Pasaron los 30 minutos que por reglamento duran las votaciones y el resultado final registró 8 votos a favor de la reforma y 1 en contra, el del liberal Miguel Ángel Pinto. El escrutinio final no alcanzó los 11 votos que se necesitaban para convalidar la decisión.

Momento en que María Fernanda Cabal pide a lose senadores Roosvelt Rodríguez, Roy Barreras y Rodrigo Lara regresar al recinto. Foto: Danie Jerez/RCN Radio

“Fueron víctimas de su propia medicina. Afortunadamente logramos parar lo que era un engendro jurídico que desmembraba la JEP y que llenaba de inseguridad jurídica las Fuerzas Militares”, dijo Roy Barreras al sacar factura del triunfo de su estrategia.

Paloma Valencia advirtió que la batalla no terminaba, y aunque el próximo lunes se jugarán un último cartucho para aprobar el proyecto, anticipó que en caso de que el Centro Democrático no tuviera éxito, saldrían a la calle a recoger firmas para impulsar la iniciativa. “Este es un punto central para que quienes votamos por el No y elegimos al presidente Duque tengamos algún incentivo para reconocer la JEP sino se puede darle garantías a las Fuerzas Armadas yo personalmente no me siento en condiciones de aceptar los Acuerdos de La Habana. Eso significa que buscaré mecanismos democráticos para derogar la JEP”.

La estrategia de salirse a la hora de votar fue utilizada de forma sistemática por el Centro Democrático para hacer oposición a la implementación del acuerdo de paz con las Farc, pero sin resultado. Esa misma medicina fue utilizada en su contra, y esta vez sí fue efectiva: Uribe fue derrotado en su reforma a la Jurisdicción Especial de paz.

Fuente: Revista Semana

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