“División y destrucción hermanas gemelas son”. Conozca la radiografía del proyecto metro en Bogotá

El Metro de Bogotá se ha convertido en el Florero de Llorente de las próximas elecciones del 27 de octubre, en las que se elegirá, entre otros quién será el próximo alcalde de la capital. ¿Metro elevado o subterraneo? fue la discusión que dividió los sectores alternativos y que hoy, pone en primer lugar en las encuestas al Candidato Carlos Fernando Galán.

Hollman Morris candidato por el Partido MAIS en coalición con UP y Colombia Humana, se ha convertido en la bandera de un proyecto estructurado por el exalcalde Gustavo Petro durante su administración, entre los años 2012 y 2015. El metro subterraneo, mismo en el que muchos sectores convergen sería la mejor opción para la ciudad. Sin embargo, durante 4 años el Peñalosismo ha insistido en un proceso que al parecer corre a toda prisa, pero que en contradicción con el proyecto anterior propone para la capital la construcción de un metro elevado.

Morris ha encabezado su actual campaña a la alcaldía proponiendo frenar la licitación del metro que ha toda costa se ha propuesto dejar contratado el actual alcalde Enrique Peñalosa. Una propuesta que además de ambiciosa, es en el campo real casi imposible de cumplir. A esto, se suma el compromiso del candidato por garantizar a sus electores una fecha exacta para iniciar la construcción del metro subterraneo, una propuesta que por mucho se puede considerar engañosa.

En una entrevista con SEMANA (Min 20:15) Morris dijo: “En el primer semestre de 2020 se abre la licitación y en el segundo empezamos la construcción del metro subterráneo”

En caso de que Hollman Morris fuese alcalde de la capital, no contaría de entrada con los recursos destinados para la construcción del actual proyecto en marcha (metro elevado), puesto que esos 22,3 billones de pesos, garantizados por la actual administración, tienen una serie de condiciones para ser usados y una de ellas, quizá la más importante es que se usen para la construcción del proyecto liderado por el actual alcalde de la ciudad, Enrique Peñalosa (metro elevado). Es decir, la construcción del metro subterraneo aún no cuenta con financiación de ningún tipo, puesto que durante la alcaldía de Petro no se llegó a asegurar la inversión para este proyecto.

Cabe recordar que en el campo económico, el proyecto metro subterraneo, llegó a recibir  un cheque simbólico por 9,65 billones de pesos, mismo que habría demostrado el compromiso del Gobierno Nacional, en ese entonces encabezado por Juan Manuel Santos con la construcción del proyecto. Pero, no todo es color de rosa en esta historia, para hacer efectivo dicho cheque, cuyo valor correspondía al 70% de los costos de construcción del metro subterraneo, era necesario que se firmara un documento Conpes, mismo que con la participación de ministros y Planeación Nacional, hubiese podido de manera legal,  comprometer dinero de presupuestos de los próximos años de la Nación para ser invertidos en esta obra.

Esto nunca se dio, el documento no fue firmado porque cuando Peñalosa, en el año 2015 fue elegido alcalde de Bogotá, incluso sin haber tomado posesión de su cargo, se encargó de convencer al gobierno Santos de poner freno a  la construcción del metro subterráneo, argumentando que el elevado representaba menos gastos para la ciudad. Y ya en el año 2017, posesionado como alcalde de la capital, logró que Santos firmara el Conpes de importancia estratégica, que compromete los recursos del estado con la construcción del metro elevado.

Ahora, La licitación del metro elevado ya se cerró, hay dos empresas licitando por este proyecto y el 21 de octubre (una semana antes de las elecciones) la obra será adjudicada. Si la obra se reversara, a causa de las demandas presentadas por los concejales del Polo Democrático Xinia Navarro, Prada, Manuel Sarmiento, Celio Nieves y Álvaro Argote, en compañía de candidatos a la alcaldía como Claudia López y Hollman Morris. Es probable que estas empresas demanden y ese sería un lío jurídico que puede poner en aprietos a la ciudad y estancar la construcción de cualquiera de los dos proyectos.

En caso tal de que la obra sea adjudicada, lo cual es muy probable, ya que en semanas pasadas el Concejo de Estado negó la solicitud de suspender varios actos administrativos de la Nación y el Distrito, con los cuales se aseguraron los recursos a favor de la Empresa Metro de Bogotá, y dejó en firme el Acuerdo Distrital 691 de 2017, por medio del cual el Concejo de Bogotá autorizó transferencias para el proyecto de la PLMB (Primera Linea del Metro de Bogotá) en las vigencias futuras comprendidas entre los años 2018 y 2041. El contratista ganador con toda seguridad demandaría y  quien la reverse tendría que enfrentar pleitos judiciales por detrimento patrimonial.

Otro de los temas que le complican el cumplimiento de sus propuestas en el tema metro al candidato de Gustavo Petro,  es que al día de hoy, el metro subterraneo tendría un costo superior a los 15 billones que se calcularon en el año 2015, cuando Petro aún ejercía como alcalde de la ciudad. Puesto que dichos cálculos se hicieron basados en las tasas de cambio del 24 de septiembre del 2014, con la apreciación del Euro a 2.557 pesos y del dólar, a 1.997 pesos. Hoy están, con la tasa representativa del mercado al 12 de Octubre de 2019 respectivamente, a 3.804 y a 3.447 pesos.

Otro de los inconvenientes para cumplir con la propuesta de tumbar la construcción del metro elevado e iniciar el subterraneo en el año 2020, casi de modo inmediato a su posesión.  Es sin duda su relación con el actual gobierno de Iván Duque. Y es que, en el dado caso de tener el presupuesto asegurado, Morris debe seducir al presidente para que también deje de lado el proyecto de metro elevado y se comprometa con dinero para la construcción del proyecto subterraneo. Situación que desde todo punto de vista parece imposible de lograr. Es difícil pensar que un gobierno abiertamente declarado uribista asuma dar su apoyo a un alcalde de tendencia petrista en un proyecto que sin duda puede comprometer el futuro electoral del país. Gobierno que además, y por si fuera poco cuenta con su propio candidato a la alcaldía (Miguel Uribe Turbay), que además ha prometido durante su campaña continuar con la construcción del metro elevado sin generar cambios de ningún tipo. A esto, sumada la reevaluación total de los planos del proyecto que estarían sometidos a múltiples cambios y que en todo caso el gobierno podría revisar sin contar con un limite definido de tiempo.

Más dificultades podrían impedir que el hoy candidato cumpla con la propuesta que sin duda se ha convertido en su caballo de batalla.  Y es que, suponiendo que Morrris logrará obtener el apoyo de Duque, de modo posterior debe contar con la aprobación y el respaldo del Concejo de Bogotá para la ejecución del proyecto. Concejo donde es poco probable para el candidato contar con mayorías que aprueben un presupuesto equivalente al 30% de ejecución de la obra, dinero que sale de los recursos del distrito. Cosa que además, en caso de lograrse tomaría un poco más de un mes de tiempo. Después de eso, se debe firmar un contrato con la Nación y es necesario también que el Congreso le otorgue al gobierno un permiso para endeudarse (mismo que en el caso del metro elevado tardo 6 meses en llevarse a cabo). Además, la plata que pone la Nación procede de Bancos extranjeros que se encargan de hacer los prestamos con los que el gobierno se compromete a destinar los recursos necesarios para la ejecución del proyecto. En el caso del metro elevado se obtuvieron 3 prestamos que según declaraciones de la Empresa Metro de Bogotá, no son de libre destinación y están atados al proyecto de metro elevado.

Es por eso que aunque Morris lograse superar todos los obstáculos de carácter político y económico , le resultaría imposible organizar la licitación del metro subterraneo en un plazo de solo 6 meses (como lo ha pregonado en diversos escenarios dentro de su campaña), porque prácticamente, tendría que empezar desde cero.

En conclusión, el metro elevado se convirtió durante esta administración en la obsesión de Enrique Peñalosa, difícilmente se podrá revocar todo lo que hasta hoy, de mano del gobierno Santos y ahora de Duque, se ha logrado en esta materia. A Peñalosa le debemos el haber acabado con la propuesta inicial de Petro (metro subterraneo) y, tener a punto de la adjudicación un proyecto que sigue sin convencer a los ciudadanos. Es Peñalosa quien hoy se deleita con la división de los sectores alternativos por un proyecto que prácticamente dejo amarrado y que seguramente en manos de su ungido Galán (hoy líder en las encuestas) llevará a cabo sin mayor problema.

Foto Portada: Concejo de Bogotá.

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